Mesa de trabajo del estudio Casa de Chaupi con papel, tijeras, plegadera y una tarjeta pop-up en proceso

El proceso artesanal

Cada tarjeta de Casa de Chaupi nace de horas de trabajo manual. Tres gestos esenciales —corte, pliegue y montaje— que conviven con la paciencia y la precisión del oficio.

Fase I: Corte — proceso artesanal de las tarjetas pop-up Casa de Chaupi

Fase I

Corte

Cada pieza comienza con un papel seleccionado por su gramaje y tacto. Con bisturí y plantilla a medida, se trazan las líneas que darán forma a la obra. Es el gesto más preciso del proceso: un milímetro decide si la tarjeta abrirá con la cadencia justa.

Bisturí · Plantilla a medida · Papel de gramaje seleccionado

Fase II: Pliegue — proceso artesanal de las tarjetas pop-up Casa de Chaupi

Fase II

Pliegue

Con plegadera de hueso se marcan los pliegues vivos y de valle que darán volumen a la composición. Cada doblez se trabaja a mano, uno a uno, hasta que el papel recuerda la forma. Es donde la hoja plana empieza a respirar.

Plegadera de hueso · Pliegues vivos y de valle · Trabajo manual

Fase III: Montaje — proceso artesanal de las tarjetas pop-up Casa de Chaupi

Fase III

Montaje

Con pinzas y adhesivo de conservación, las piezas cortadas se ensamblan sobre la base. Cada capa se ajusta para que la apertura sea fluida y la imagen cobre profundidad al desplegarse. El último gesto: comprobar que la tarjeta abra y cierre con la suavidad de un libro antiguo.

Pinzas de precisión · Adhesivo de conservación · Ensamblaje por capas

Entre cinco y ocho horas de trabajo manual por pieza.

Por eso cada tarjeta es una edición limitada, numerada y firmada. Una obra pensada para durar, no para consumirse.